miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Verdadero retrato del Cristo del Consuelo de Cazorla?


Rebuscando entre papeles, me he encontrado esta lámina. Supuestamente es el verdadero retrato del Cristo del Consuelo. En la misma, se conceden indulgencias a quienes devotamente le rezasen un credo.
Seguimos con la incógnita...

Capillas portátiles.

Virgen de Fátima

La imagen de un Santo o Virgen introducida en un pequeño cobijo de madera. Son pequeñas capillas que recorren el pueblo de casa en casa.

En Cazorla existían algunas cofradías entre las que destacaban: la Virgen de Fátima, el Cristo de Medinaceli, el Corazón de Jesús, la Milagrosa, la Virgen del Carmen, San Nicolás, Santa Teresa, la Virgen del Rosario, la Virgen del Perpetuo Socorro. Según he podido constatar, actualmente siguen actuando las de la Virgen de Fátima y el Cristo de Medinaceli, las demás han desaparecido.

La fecha de comienzo se remonta a antes de la guerra; durante ella desapareció y después se inició continuando hasta ahora. Fue iniciado por las mujeres más devotas.

El proceso era el siguiente:

Cada cofradía con capilla constaba de una presidenta, tesorera y celadoras. La imagen siempre estaba el día 1 de cada mes en casa de la tesorera, ella al atardecer la llevaba a la casa que por lista le correspondía, dormía una noche por cada miembro de la familia afiliado, y pasaba a la casa siguiente y así sucesivamente hasta el día 30 del mes. Cada casa solía dar una limosna en un pequeño cepillo que cada capillita tenía en su base. Me han comentado que recogían entre 100 y 200 pesetas al mes. El dinero recogido se dedicaba a obras benéficas. Era tradición celebrar el día del Santo una misa.

Actualmente sólo dos cofradías tienen celadora.

Una de las actuales celadoras refiere que antes faltaban días de mes para llevar la imagen a casa. Hoy sobran días porque la gente mayor está muriendo y la gente joven ha perdido la tradición. A veces la tesorera o la presidenta tiene la imagen cuatro o cinco días en su casa.

 


domingo, 21 de noviembre de 2010

Cristo de los Orantes. Cazorla.


Mucho se ha escrito sobre el verdadero cuadro del Cristo del Consuelo de Cazorla. Recientemente he tenido el privilegio de poder observar y fotografiar dicha imagen. Así mismo, he podido comentar con la familia propietaria del cuadro algunas curiosidades al respecto, que me gustaría que conocieseis.

Primero de todo, creo necesario remitirme un poco a su historia…

En el siglo XVII llegó a Cazorla una ilustre familia (Fernández Angulo y Sandoval), que adquirieron para su sepultura una capilla en la Parroquia Mayor de Santa María de Cazorla, dotándola de elementos para el culto y de un cuadro que presidía el altar y que representaba la imagen de Cristo muerto en la Cruz. En el lienzo podemos observar dos orantes a sus pies que, según todos los indicios, son D. Íñigo Fernández de Angulo, Caballero del Hábito de Santiago y Alguacil Mayor perpetuo de la villa de Cazorla, y su esposa Dª Francisca-Antonia de Sandoval y de la Tovilla, (seguramente el matrimonio propietario de la citada capilla). Este Cristo fue titulado del Consuelo y pronto sería centro de la devoción de los cazorleños.
… “Dos hechos trágicos contribuyeron al incremento de esta devoción:
El primero, la enorme tormenta que en 1694 arrasó parte del pueblo e inundó el templo y la plaza al obstruirse el paso subterráneo. El agua destruyó la sacristía y destrozó casi todas las imágenes. Según un cronista de la época "sólo quedó la imagen de Ntra. Sra. de Gracia y el Santo Cristo del Consuelo, que se sacó al otro día mojado hasta la mitad y herido de las piedras". Este hecho fue considerado milagroso y la devoción fue creciendo, atribuyéndose después varios milagros por su intercesión…”

…”El segundo suceso de gran trascendencia fue el acontecido en 1810 durante la ocupación francesa. En los enfrentamientos con la población sublevada las tropas francesas incendiaron gran parte de los conventos y ermitas, el hospital y la parroquia de Santa María. Cuando el fuego se extinguió todos contemplaron como el Cristo del Consuelo permanecía sin daños entre las ruinas del templo, quedando reflejado el suceso en las actas capitulares como milagroso. Una vez intentada la restauración de la parroquia incendiada sin éxito, se decidió el traslado de la misma a la iglesia de San José, mientras el Cristo del Consuelo, al ser de propiedad privada, se trasladó a la casa familiar de sus propietarios, situada en la calle Herrería…”





Como curiosidad quisiera señalar que el cuadro permaneció en la casa de la calle Herrería pese a los cambios de propietarios que tuvo esta vivienda, debido a sus grandes dimensiones y la imposibilidad de poder sacarlo de su ubicación. La causa era que todas las ventanas estaban enrejadas. Quien compraba la casa se quedaba también el lienzo.

Con el tiempo y algunas obras realizadas en la casa, el cuadro cambió a su ubicación actual (calle Gómez Calderón).
En el año 1936 durante la guerra civil y para evitar su destrucción, fue colocado en el fondo de un armario, de forma que el frente del lienzo quedaba de cara a la madera, siendo visible sólo la parte posterior de arpillera. Esto, junto con la ropa colgada, hizo que pasase desapercibido.

Posteriormente, la visita de un pintor conocido de los propietarios que se encargó de su limpieza, dejó al descubierto, como si de un tesoro escondido se tratase, la pintura que hoy podemos admirar, ya que con el paso del tiempo el cuadro sólo tenía visible una parte central del lienzo (la que correspondía al sudario). El resto estaba ennegrecido y sucio sin poder apreciarse imagen alguna.

Agradecimiento especial a un miembro de la familia Muro, que me ha permitido realizar estas fotografías y me ha relatado esta historia.

Por último, dejar reflejado que por expreso deseo del propietario ya fallecido Eduardo Muro, en un futuro, el cuadro pasará a manos de la Real Cofradía del Cristo del Consuelo de Cazorla.

martes, 9 de noviembre de 2010

Otoño. Plaza de Santa María. Cazorla.


Los árboles se visten de oro antes de desnudar sus ramas...

Boletos Pro-Viviendas Sociales.

Boleto abierto.

Boleto cerrado.



Cazorla, año 1965. Es Párroco de esta Ciudad D. Miguel Fúnez Gálvez y Coadjutor D. Juan de Dios SanJuan. Es a éste último al que se le ocurre la idea de introducir estos boletos para conseguir fondos y dedicarlos a la construcción de viviendas sociales. De hecho, en parte a estos ingresos, a otros como una tómbola parroquial y la generosidad de Cazorleños, pudieron construirse lo que fue y ahora es la Barriada de San José, al final de las conocidas como Viviendas Protegidas; actualmente Calle Profesor Laínez Alcalá.
Estos boletos eran cosidos a máquina (Máquina de coser doméstica) como si de labores se tratasen. Se distribuían en bolsas por los hogares cazorleños a cuantas amas de casa querían colaborar y una vez plegados (véase la imagen) se les pasaba el pespunte hasta quedar completamente cerrados sin posibilidad de indagar en su interior.
Una vez terminados, eran repartidos por los bares de Cazorla cada uno con el nombre del establecimiento (véase Bar Trujillo en la imagen superior). A tal efecto había una persona dedicada a ello en cada bar, sentada y en una mesa . En un barreño pequeño de plástico eran introducidos todos los boletos para proceder a su venta, y removidos de vez en cuando para evitar suspicacias.
El precio del boleto era de 1 peseta.
Quiero recordar que los premios eran:
1 Premio de 50 pesetas.
2 Premios de 25 pesetas.
4 Premios de 10 pesetas.
10 Premios de 5 pesetas.
Confío en que gente de mi generación al leer esta entrada, recuerde esos momentos ya casi desaparecidos de nuestra memoria.