domingo, 21 de noviembre de 2010

Cristo de los Orantes. Cazorla.


Mucho se ha escrito sobre el verdadero cuadro del Cristo del Consuelo de Cazorla. Recientemente he tenido el privilegio de poder observar y fotografiar dicha imagen. Así mismo, he podido comentar con la familia propietaria del cuadro algunas curiosidades al respecto, que me gustaría que conocieseis.

Primero de todo, creo necesario remitirme un poco a su historia…

En el siglo XVII llegó a Cazorla una ilustre familia (Fernández Angulo y Sandoval), que adquirieron para su sepultura una capilla en la Parroquia Mayor de Santa María de Cazorla, dotándola de elementos para el culto y de un cuadro que presidía el altar y que representaba la imagen de Cristo muerto en la Cruz. En el lienzo podemos observar dos orantes a sus pies que, según todos los indicios, son D. Íñigo Fernández de Angulo, Caballero del Hábito de Santiago y Alguacil Mayor perpetuo de la villa de Cazorla, y su esposa Dª Francisca-Antonia de Sandoval y de la Tovilla, (seguramente el matrimonio propietario de la citada capilla). Este Cristo fue titulado del Consuelo y pronto sería centro de la devoción de los cazorleños.
… “Dos hechos trágicos contribuyeron al incremento de esta devoción:
El primero, la enorme tormenta que en 1694 arrasó parte del pueblo e inundó el templo y la plaza al obstruirse el paso subterráneo. El agua destruyó la sacristía y destrozó casi todas las imágenes. Según un cronista de la época "sólo quedó la imagen de Ntra. Sra. de Gracia y el Santo Cristo del Consuelo, que se sacó al otro día mojado hasta la mitad y herido de las piedras". Este hecho fue considerado milagroso y la devoción fue creciendo, atribuyéndose después varios milagros por su intercesión…”

…”El segundo suceso de gran trascendencia fue el acontecido en 1810 durante la ocupación francesa. En los enfrentamientos con la población sublevada las tropas francesas incendiaron gran parte de los conventos y ermitas, el hospital y la parroquia de Santa María. Cuando el fuego se extinguió todos contemplaron como el Cristo del Consuelo permanecía sin daños entre las ruinas del templo, quedando reflejado el suceso en las actas capitulares como milagroso. Una vez intentada la restauración de la parroquia incendiada sin éxito, se decidió el traslado de la misma a la iglesia de San José, mientras el Cristo del Consuelo, al ser de propiedad privada, se trasladó a la casa familiar de sus propietarios, situada en la calle Herrería…”





Como curiosidad quisiera señalar que el cuadro permaneció en la casa de la calle Herrería pese a los cambios de propietarios que tuvo esta vivienda, debido a sus grandes dimensiones y la imposibilidad de poder sacarlo de su ubicación. La causa era que todas las ventanas estaban enrejadas. Quien compraba la casa se quedaba también el lienzo.

Con el tiempo y algunas obras realizadas en la casa, el cuadro cambió a su ubicación actual (calle Gómez Calderón).
En el año 1936 durante la guerra civil y para evitar su destrucción, fue colocado en el fondo de un armario, de forma que el frente del lienzo quedaba de cara a la madera, siendo visible sólo la parte posterior de arpillera. Esto, junto con la ropa colgada, hizo que pasase desapercibido.

Posteriormente, la visita de un pintor conocido de los propietarios que se encargó de su limpieza, dejó al descubierto, como si de un tesoro escondido se tratase, la pintura que hoy podemos admirar, ya que con el paso del tiempo el cuadro sólo tenía visible una parte central del lienzo (la que correspondía al sudario). El resto estaba ennegrecido y sucio sin poder apreciarse imagen alguna.

Agradecimiento especial a un miembro de la familia Muro, que me ha permitido realizar estas fotografías y me ha relatado esta historia.

Por último, dejar reflejado que por expreso deseo del propietario ya fallecido Eduardo Muro, en un futuro, el cuadro pasará a manos de la Real Cofradía del Cristo del Consuelo de Cazorla.