martes, 30 de noviembre de 2010

Antiguo sobre de papel de "Tiritas".

Tras la Guerra Civil española, un empresario de Mataró (Barcelona), Gerard Coll, se encargó de introducir este producto en España y en 1954 lo bautizó con el nombre que lo popularizó.

Sin embargo, las tiras adhesivas habían nacido décadas antes, en 1917. Su inventor fue el norteamericano Earle Dickson, quien se dio cuenta que su mujer se cortaba frecuentemente en la cocina y que utilizaba unos vendajes muy aparatosos y que se desprendían fácilmente.



Anverso
 
La solución de Dickson, fue fijar pequeñas gasas en el centro de tiras adhesivas y enrrollar unas cuantas de manera que sólo se pegaran por un lado, para facilitar que su mujer pudiera desenrrollar y cortarlas fácilmente.

Sin embargo, el invento no llegó a España hasta 1941, cuando Coll, fundador de los Laboratorios Unitex de Mataró, ya había regresado de una estancia de cinco años en Estados Unidos, donde fijó su residencia  durante la Guerra Civil española.



Reverso


Coll volvíó a España con varias ideas para aplicar a su compañía y en 1941 empezó a fabricar, por primera vez en nuestro país, lo que con el paso de los años sería su producto estrella. Pasaron 13 años antes de que el invento se comercializara con el nombre de "Tiritas". Y así hasta hoy.


Monedas españolas II República. (1931-1939).










lunes, 29 de noviembre de 2010

Hornacinas en Cazorla.

 Se llama hornacina al hueco de planta semicircular abierto en un muro para colocar en él una urna o estatua, principalmente con motivos religiosos. Se coloca orientada tanto al exterior como al interior de los edificios y cumple una función ornamental.
Se sitúan fuera de la casa, normalmente en la parte superior de la puerta de entrada a la vivienda.



Cristo del Valle en la calle Cuesta de Juan Domingo
  

Se crearon para proteger la casa contra el mal. Ahora se mantienen por tradición y por devoción. Corresponden a Santos y Vírgenes, generalmente el Santo es el del dueño de la vivienda, o el oficio del dueño (hornacina de S. José es porque su dueño es carpintero).


Calle Fuente Nueva


Cada hornacina tenía su celebración particular, coincidiendo con el día del santo. El monaguilllo recorría las calles del pueblo con la campana anunciando la fiesta, la hora y el lugar para el rezo del rosario.


Calle San Agustín
 
A este acto acudían, normalmente mujeres y niñas, cada persona portaba su silla y se sentaba en la calle frente al Santo. Estos actos, ya no perduran. Después de la guerra se celebraron durante algunos años y después se extinguió.





Calle Cantarranas
 
Antes se colocaban en las casas de grandes familias; ahora se conservan en estas casas y en otras donde la devoción por ese santo es grande. Durante la guerra todas fueron picadas, muchas han sido reconstruidas pero otras se han dejado perder.



Calle José Salcedo Cano


miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Verdadero retrato del Cristo del Consuelo de Cazorla?


Rebuscando entre papeles, me he encontrado esta lámina. Supuestamente es el verdadero retrato del Cristo del Consuelo. En la misma, se conceden indulgencias a quienes devotamente le rezasen un credo.
Seguimos con la incógnita...

Capillas portátiles.

Virgen de Fátima

La imagen de un Santo o Virgen introducida en un pequeño cobijo de madera. Son pequeñas capillas que recorren el pueblo de casa en casa.

En Cazorla existían algunas cofradías entre las que destacaban: la Virgen de Fátima, el Cristo de Medinaceli, el Corazón de Jesús, la Milagrosa, la Virgen del Carmen, San Nicolás, Santa Teresa, la Virgen del Rosario, la Virgen del Perpetuo Socorro. Según he podido constatar, actualmente siguen actuando las de la Virgen de Fátima y el Cristo de Medinaceli, las demás han desaparecido.

La fecha de comienzo se remonta a antes de la guerra; durante ella desapareció y después se inició continuando hasta ahora. Fue iniciado por las mujeres más devotas.

El proceso era el siguiente:

Cada cofradía con capilla constaba de una presidenta, tesorera y celadoras. La imagen siempre estaba el día 1 de cada mes en casa de la tesorera, ella al atardecer la llevaba a la casa que por lista le correspondía, dormía una noche por cada miembro de la familia afiliado, y pasaba a la casa siguiente y así sucesivamente hasta el día 30 del mes. Cada casa solía dar una limosna en un pequeño cepillo que cada capillita tenía en su base. Me han comentado que recogían entre 100 y 200 pesetas al mes. El dinero recogido se dedicaba a obras benéficas. Era tradición celebrar el día del Santo una misa.

Actualmente sólo dos cofradías tienen celadora.

Una de las actuales celadoras refiere que antes faltaban días de mes para llevar la imagen a casa. Hoy sobran días porque la gente mayor está muriendo y la gente joven ha perdido la tradición. A veces la tesorera o la presidenta tiene la imagen cuatro o cinco días en su casa.

 


domingo, 21 de noviembre de 2010

Cristo de los Orantes. Cazorla.


Mucho se ha escrito sobre el verdadero cuadro del Cristo del Consuelo de Cazorla. Recientemente he tenido el privilegio de poder observar y fotografiar dicha imagen. Así mismo, he podido comentar con la familia propietaria del cuadro algunas curiosidades al respecto, que me gustaría que conocieseis.

Primero de todo, creo necesario remitirme un poco a su historia…

En el siglo XVII llegó a Cazorla una ilustre familia (Fernández Angulo y Sandoval), que adquirieron para su sepultura una capilla en la Parroquia Mayor de Santa María de Cazorla, dotándola de elementos para el culto y de un cuadro que presidía el altar y que representaba la imagen de Cristo muerto en la Cruz. En el lienzo podemos observar dos orantes a sus pies que, según todos los indicios, son D. Íñigo Fernández de Angulo, Caballero del Hábito de Santiago y Alguacil Mayor perpetuo de la villa de Cazorla, y su esposa Dª Francisca-Antonia de Sandoval y de la Tovilla, (seguramente el matrimonio propietario de la citada capilla). Este Cristo fue titulado del Consuelo y pronto sería centro de la devoción de los cazorleños.
… “Dos hechos trágicos contribuyeron al incremento de esta devoción:
El primero, la enorme tormenta que en 1694 arrasó parte del pueblo e inundó el templo y la plaza al obstruirse el paso subterráneo. El agua destruyó la sacristía y destrozó casi todas las imágenes. Según un cronista de la época "sólo quedó la imagen de Ntra. Sra. de Gracia y el Santo Cristo del Consuelo, que se sacó al otro día mojado hasta la mitad y herido de las piedras". Este hecho fue considerado milagroso y la devoción fue creciendo, atribuyéndose después varios milagros por su intercesión…”

…”El segundo suceso de gran trascendencia fue el acontecido en 1810 durante la ocupación francesa. En los enfrentamientos con la población sublevada las tropas francesas incendiaron gran parte de los conventos y ermitas, el hospital y la parroquia de Santa María. Cuando el fuego se extinguió todos contemplaron como el Cristo del Consuelo permanecía sin daños entre las ruinas del templo, quedando reflejado el suceso en las actas capitulares como milagroso. Una vez intentada la restauración de la parroquia incendiada sin éxito, se decidió el traslado de la misma a la iglesia de San José, mientras el Cristo del Consuelo, al ser de propiedad privada, se trasladó a la casa familiar de sus propietarios, situada en la calle Herrería…”





Como curiosidad quisiera señalar que el cuadro permaneció en la casa de la calle Herrería pese a los cambios de propietarios que tuvo esta vivienda, debido a sus grandes dimensiones y la imposibilidad de poder sacarlo de su ubicación. La causa era que todas las ventanas estaban enrejadas. Quien compraba la casa se quedaba también el lienzo.

Con el tiempo y algunas obras realizadas en la casa, el cuadro cambió a su ubicación actual (calle Gómez Calderón).
En el año 1936 durante la guerra civil y para evitar su destrucción, fue colocado en el fondo de un armario, de forma que el frente del lienzo quedaba de cara a la madera, siendo visible sólo la parte posterior de arpillera. Esto, junto con la ropa colgada, hizo que pasase desapercibido.

Posteriormente, la visita de un pintor conocido de los propietarios que se encargó de su limpieza, dejó al descubierto, como si de un tesoro escondido se tratase, la pintura que hoy podemos admirar, ya que con el paso del tiempo el cuadro sólo tenía visible una parte central del lienzo (la que correspondía al sudario). El resto estaba ennegrecido y sucio sin poder apreciarse imagen alguna.

Agradecimiento especial a un miembro de la familia Muro, que me ha permitido realizar estas fotografías y me ha relatado esta historia.

Por último, dejar reflejado que por expreso deseo del propietario ya fallecido Eduardo Muro, en un futuro, el cuadro pasará a manos de la Real Cofradía del Cristo del Consuelo de Cazorla.

martes, 9 de noviembre de 2010

Otoño. Plaza de Santa María. Cazorla.


Los árboles se visten de oro antes de desnudar sus ramas...

Boletos Pro-Viviendas Sociales.

Boleto abierto.

Boleto cerrado.



Cazorla, año 1965. Es Párroco de esta Ciudad D. Miguel Fúnez Gálvez y Coadjutor D. Juan de Dios SanJuan. Es a éste último al que se le ocurre la idea de introducir estos boletos para conseguir fondos y dedicarlos a la construcción de viviendas sociales. De hecho, en parte a estos ingresos, a otros como una tómbola parroquial y la generosidad de Cazorleños, pudieron construirse lo que fue y ahora es la Barriada de San José, al final de las conocidas como Viviendas Protegidas; actualmente Calle Profesor Laínez Alcalá.
Estos boletos eran cosidos a máquina (Máquina de coser doméstica) como si de labores se tratasen. Se distribuían en bolsas por los hogares cazorleños a cuantas amas de casa querían colaborar y una vez plegados (véase la imagen) se les pasaba el pespunte hasta quedar completamente cerrados sin posibilidad de indagar en su interior.
Una vez terminados, eran repartidos por los bares de Cazorla cada uno con el nombre del establecimiento (véase Bar Trujillo en la imagen superior). A tal efecto había una persona dedicada a ello en cada bar, sentada y en una mesa . En un barreño pequeño de plástico eran introducidos todos los boletos para proceder a su venta, y removidos de vez en cuando para evitar suspicacias.
El precio del boleto era de 1 peseta.
Quiero recordar que los premios eran:
1 Premio de 50 pesetas.
2 Premios de 25 pesetas.
4 Premios de 10 pesetas.
10 Premios de 5 pesetas.
Confío en que gente de mi generación al leer esta entrada, recuerde esos momentos ya casi desaparecidos de nuestra memoria.